Las personas que guían, inspiran y acompañan el aprendizaje cada día.
Hay un lugar donde Venezuela y Bélgica se abrazan para crear un refugio seguro. Ellas son Cristina y Adheleid, maestras de formación y, por encima de todo, de profunda vocación. Este curso, guían de la mano el día a día de nuestra Cúpula, uniendo sus mundos en un bilingüismo natural y cotidiano (español e inglés). Su mirada no solo enseña; acompaña. Entre materiales Montessori que despiertan la mente y el calor de las lanas de cardar, bastidores, hilos, pinturas y procesos de creación sensorial, teatrillos y canciones que acunan el alma, Cristina y Adheleid cuidan de la infancia desde el respeto más profundo. Altamente formadas en el desarrollo y el acompañamiento emocional, saben que para aprender, primero hay que sentirse seguro, amado y escuchado. Tenerlas cada día cuidando de vuestros hijos e hijas es, sin duda, el mejor de los regalos.
Hay bienvenidas que abrazan el alma, y las de Nuria y Alison cada mañana son el mejor ejemplo. En este rincón, Andalucía y Kansas se funden para regalar a los niños y niñas un espacio bilingüe lleno de sensibilidad y entrega.
Su día a día se teje con un profundo amor a la infancia y un respeto absoluto por sus necesidades emocionales. Con la calma de los ritmos pausados, la magia de los cuentos infinitos, el trabajo con los materiales y el descubrimiento de los phonics, construyen un entorno seguro donde crecer sin prisas. Un lugar con olor a pan calentito mojado en aceite, donde vuestros hijos e hijas se sienten escuchados, protegidos y profundamente amados en esta etapa tan crucial de sus vidas.
En la transición a la educación primaria, el acompañamiento emocional sigue siendo el latido que lo mueve todo. En esta etapa, los niños y niñas son guiados por un tándem extraordinario: Montse y Ana. Montse nos trae una multiculturalidad única: mexicana afincada en Misouri, pero siendo ya más murcianas que los limoneros. Criada en una saga de maestras Montessori, combina esa sabiduría innata con una capacidad de organización prodigiosa. Ana, cartagenera de cuna, se formó en Irlanda rodeada de pedagogía Montessori, y es un alma enamorada de la belleza del mundo Waldorf y de esos procesos creativos donde los provoca hasta mancharse el pelo para aprender de verdad.
Juntas forman la fusión perfecta entre el orden que da seguridad y la libertad creativa que expande el alma. Altamente formadas y con una sensibilidad única hacia las necesidades de esta etapa, Montse y Ana cuidan que el paso a la Primaria sea un camino seguro, bello y profundamente respetuoso.
Hay proyectos que nacen de un sueño compartido. Hace nueve años, cuando esta andadura comenzó con cuatro socios bajo el nombre de Cuatronaranjos, decíamos con cariño que Laura era nuestro «mandarino»: ese árbol único en el jardín que completaba el paisaje. Hoy, como coordinadora pedagógica, Laura sigue impulsando nuestra esencia. Ferviente creyente de la escuela activa y revolucionaria de la escuela pública, es una apasionada de las pedagogías respetuosas y una crochetera incansable que hila, con mente crítica y amor, la mejor manera de despertar en cada niño el deseo intrínseco de aprender a través de la experimentación.
Este curso, a su sabiduría se une la luz de Aroa, nuestro nuevo y precioso fichaje. Maestra madrileña formada en Escocia, Aroa es una enamorada de los ritmos, de la música y del aprendizaje significativo del inglés desde la mirada del acompañamiento respetuoso y la belleza de lo Waldorf. Juntas, Laura y Aroa acompañan desde una conexión real, profunda y de escucha activa, demostrando que la alta formación pedagógica y la ternura son las herramientas más poderosas para que el conocimiento eche raíces en el alma.
Acompañar los últimos años de la infancia requiere una sensibilidad capaz de entrelazar la palabra, la emoción y el arte. En el grupo de 5º y 6º, contamos con un tándem extraordinario. Gracias al amor y la impecable profesionalidad de Sonia, el inglés dejó de ser una asignatura pendiente para convertirse en un regalo: ella ha logrado que nuestro centro sea un espacio donde ambos idiomas conviven con una bella y absoluta naturalidad. A su lado, Mario se encarga de inundar cada rincón de la escuela con la tercera lengua del proyecto: la música. Con su pasión por nutrir las almas y su amor por los retos imposibles, Mario empasta cada día guitarras, pianos, bajos, ukeleles, xilófonos y melódicas al ritmo de las músicas del mundo.
Juntos, altamente formados en el plano socioemocional, crean un ambiente de confianza ciega, debate y escucha sin juicios. Sonia y Mario son el faro y el refugio idóneo para que los más mayores de la escuela crezcan sintiéndose capaces, bilingües, creativos y profundamente respetados.
En Cuatronaranjos entendemos la educación como un todo donde la mente, la emoción y el cuerpo están entrelazados de manera sagrada. Luis nos aporta esa pata fundamental para que nuestro propósito holístico esté completo: el cuerpo, el movimiento y la salud física.
Con una sensibilidad exquisita, Luis enseña a los niños y niñas la importancia vital de movernos cada día, no desde la competitividad gris, sino desde el disfrute y el autoconocimiento. Su meta pedagógica es tan profunda como hermosa: conectar a la infancia con el amor por el deporte y presentarles aquellas disciplinas y hábitos saludables que puedan abrazar y llevar consigo el resto de sus vidas. Luis es el maestro que enseña a cuidar del propio cuerpo como el hogar que habitamos.
En Cuatronaranjos, el propósito holístico de la educación llega hasta la mesa. Nutrir el cuerpo es también nutrir el alma, y en esa cocina se cuece el futuro de nuestros niños y niñas gracias a Melanie y Alisa. Cada día, Melanie prepara unos guisos exquisitos con el cuidado y la dedicación de quien conoce el valor sagrado de la alimentación; sus platos están repletos de ese sabor y calor que llenan las barrigas y que se convertirán en los recuerdos felices de la infancia de vuestros hijos e hijas.
Al sentarse a la mesa, la presencia, la calma y la dulzura de Alisa abrazan el espacio. Con un amor infinito y un acompañamiento profundamente respetuoso, Alisa guía este momento cotidiano cuidando los ritmos de cada comensal. Juntas, Melanie y Alisa aportan el ingrediente secreto para que, al final de cada jornada, la receta de nuestro día a día sea un éxito absoluto.